Esperanza de vida ilimitada

Autora: Daniela Cuevas

A partir de los últimos datos publicados en el 2015 por WHO que es la Organización Mundial de la Salud por sus siglas en inglés, la esperanza de vida en México es de 79 y medio años para las mujeres y cerca de 74 años para los hombres. En promedio esto suma 76.7 años para la población de nuestro país. Aunque por encima del promedio mundial, México se encuentra muy alejado de los países con mejor esperanza de vida como Japón, Suiza, Singapur, España o Australia (Figura 1), pues se acomoda en la posición número 46. Por ejemplo, Chile que ocupa el lugar número 29 tiene una esperanza de vida promedio superior a los 80 años.

Figura 1 www.who.int

La principal causa de muerte en este país es por la enfermedad diabetes mellitus donde, lamentablemente, sí ocupamos un lugar muy alto: el noveno.
Dentro de las otras diez principales causas de mortandad en México están: enfermedad coronaria (corazón), infarto cerebral, enfermedades de riñones, hígado y pulmones; hipertensión, influenza y neumonía, y cáncer de próstata. Hay que subrayar que en cuarto lugar está una causa que no es motivo actual de esta nota, pero que igualmente es un grave problema que vive nuestro país y que es más que necesario erradicar: la violencia. La violencia de nuestro país ocupaba el cuarto lugar hace dos años en las principales causas de muerte (figura 2).

¡Hoy probablemente esté incluso dentro de las tres primeras!

Pero ahora es importante regresar a nuestro tema.

Figura 2: Principales causas de muerte en México. www.worldlifeexpectancy.com

Como puede verse, México ha estado lidiando enormemente con enfermedades en donde la edad resulta un factor determinante. Pero, ¿qué es lo que realmente hace que envejezcamos y nuestros órganos fallen hasta lograr el destino de todo ser vivo se cumpla? Y…
¡¿Es necesariamente inevitable envejecer?! ¡¿Resulta inevitable morir?!

Para intentar responder decentemente todo, primero empecemos por la primera pregunta.
Dentro de nuestros cuerpos, las células son las encargadas de todas nuestras funciones: anabólicas y catabólicas. Las células son como los ladrillos de un edificio (que sería el equivalente a nuestro cuerpo entero). La gran diferencia es que esos “ladrillos” están vivos y pueden adaptarse y realizar una fascinante cantidad de funciones gracias a las instrucciones de programación biológica que cada una contiene; programación mejor conocida como ADN o código genético.

ADN

El ADN no es más que un atlas y un instructivo que contiene una sabiduría de por lo menos más de tres mil y medio millones de años de experiencia. Es semejante a la biblia de los seres vivos (no se debe tomar como una analogía correcta), ahí está toda la información que requiere una célula para saber qué hacer. Es como si primero tuviera que ubicar su posición observando junto a qué otras células está y una vez que las haya reconocido, entonces empezar a “encender” los genes que la van a hacer madurar y luego empezar a seguir el instructivo para realizar las funciones que le han sido asignadas.

Pero si leyeron la nota de inteligencia artificial, entenderán mejor que los errores siempre suceden, incluso si se trata de una máquina super poderosa, veloz y costosa; o incluso una que tenga una experiencia legendaria y tan eficiente como la de la vida. ¡Todos cometemos errores!, también las células. Y lamentablemente algunos errores son insostenibles. Generalmente las células hacen bien su trabajo, pero si una no está haciendo bien las cosas o cometió errores muy grandes, lo mejor es despedirla. Pero como la vida no se anda con juegos, su despido es un eufemismo para decir que en realidad la célula es instigada para que se “suicide”. Se le conoce como apoptosis y es el mecanismo de la vida para que las células enfermas, o que no son productivas y eficientes, no contaminen todo el sistema que laboriosamente las otras se ocupan de mantener sano.

La apoptosis ha resultado de gran utilidad

Apoptosis.
Tomado de es.khanacademy.org

y, de hecho, cuando hay un catastrófico fallo en este mecanismo, aunado a la replicación descontrolada de las mismas células, provoca algo mundialmente conocido como cáncer.

Asimismo, cuando el cuerpo es demasiado laxo en sus medidas de control y permite que muchas células “holgazanas” continúen con vida, el cuerpo empieza a envejecer prematuramente.

A la larga sabemos cómo va a terminar esta historia: enfermedad del corazón, cerebro, riñones, hígado o pulmones… O en el peor de los casos (aunque no sea extraño) varios problemas a la vez.

Eventualmente la muerte por algún fallo crítico, lo que se sumará a la ya larga lista de muertes mencionada arriba.

Y más que tener una larga vida, se trata de tener una vida saludable y plena.

Hace algunos años, varias investigaciones comenzaron a indicar que un experimento llamado restricción de calorías, que fue aplicado a seres vivos desde levaduras hasta primates promovía una vida más saludable, e incluso la alargaba significativamente en especies con metabolismos menos complejos como en las levaduras, gusanos y moscas de fruta. En primates también hubo resultados positivos, pero menos contundentes.
Básicamente se trata de bajar de entre un 30 a un 40% la ingesta diaria de calorías. En otras palabras, reducir nuestra alimentación para obtener menos calorías pero lo suficientemente equilibrada para que sigamos consumiendo la misma cantidad de minerales y vitaminas que requiere el cuerpo.

Muchas personas comenzaron a utilizar esta técnica (actualmente se sigue aplicando) de restricción de calorías para alargar su expectativa de vida. Aparte de la mejora en la protección contra muchas enfermedades, las personas adelgazaron y dijeron sentirse mejor.
Ni siquiera la Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO) es capaz de dar una atinada definición sobre lo que es salud.

 

Algunas cosas (no todas) son relativas en este aspecto y al final de cuentas importa mucho como una persona experimente su vida y si la considera saludable o no.
No tenemos derecho a decir que las personas que siguen ese modelo de vida donde restringen metódicamente su dieta están equivocadas al decir que se sienten más saludables.
Lo que sí es un hecho es que muy pocas personas son capaces de seguir al pie de la letra dietas restrictivas. Muchas otras considerarían que no vale la pena vivir aguantándose las ganas de comer todo lo que deseemos. Y la verdad yo soy una de ellas.
Comer es un gran placer y sí vale la pena vivir es porque podemos disfrutar de ello, entre otras cosas gratas que hay.

Y aquí es donde la ciencia podría tener soluciones y demostrar por qué es tan valiosa.
A partir de esos experimentos realizados de restricción calórica, se comenzó a investigar qué sucedía molecular y genéticamente en los organismos a quienes se les aplicaba la restricción.
Se descubrieron genes y proteínas como las sirtuinas relacionadas con el metabolismo de la insulina (sustancia que juega un rol fundamental en el ingreso de calorías a la sangre, por ello mismo en la diabetes), la apoptosis (ya dijimos de qué se trata), transcripción (se refiere al proceso de copiar y pegar la información genética que hay en una célula, por ejemplo cuando se prepara para dividirse), regulación mitocondrial (la mitocóndria es un organelo celular encargado de la respiración), regeneración de tejidos, respuesta al estrés (el exceso de estrés genera radicales libres que dañan a las células), diferenciación celular (como van tomando forma cada una de las células del cuerpo de acuerdo a su función: las del hígado son muy diferentes a las del corazón o a las del cerebro), factores de envejecimiento; entre otras cosas, y se estima que hay aún más cuestiones no conocidas por completo.

Sustancias como el resveratrol (contenido en el vino) activa a las sirtuinas, lo que explica que la longevidad y salud de muchas ratas haya aumentado tras administrárselas.


photo credit: Mr.TinDC <a href="http://www.flickr.com/photos/7471115@N08/3383179955">Red Wine at Wonderland</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/">(license)</a>
Crédito a Mr. TinDC

Otras proteínas como FOXO se han encontrado tanto en nematodos (gusanos) como en humanos; estas super proteínas se asemejan a supervisores que se encargan de que los genes y otras proteínas dentro del cuerpo hagan bien su trabajo. Por lo tanto, el cuerpo funciona muy bien durante más tiempo. Incluso hay versiones mejoradas de éstas proteínas encontradas en personas que tiene más de noventa años y hasta más de cien años.
Es evidente que todos estas implicaciones moleculares y genéticas están detrás del porqué la restricción de calorías funciona; por ejemplo si en un gusano inhiben la acción de las sirtuinas, y aunque el gusano en cuestión esté en restricción de calorías, su edad y su salud no aumentan nada.

Con los primates y humanos es más complicado. La complejidad de los organismos ha dado cabida a desacuerdos dentro de la ciencia. Si bien es relativamente simple modificar un solo gen relacionado con FOXO en un gusano para que su vida se duplique, en los mamíferos resulta más complejo por la cantidad de genes, y sustancias relacionadas que intrincadamente interactúan.

Es decir, los científicos inmersos en estas investigaciones, actualmente intentan encontrar un punto de equilibrio que favorezca la mayoría de beneficios que se puedan obtener: vida más larga, apetito que se sacie con poca comida pero que se disfrute al máximo, excelente salud, menor tasa de probabilidad de desarrollar cáncer, mayor respuesta a estrés, optima transcripción, diferenciación y reparación celular, etcétera.

Muchos creen que es posible. ¿Por qué? En primera porque muchas cosas que antes parecían imposibles, ahora de algún modo podemos observarlas. ¡Cuando la ciencia sigue un curso honrado, los resultados siempre son grandiosos!
Y en segunda, porque hay al menos una especie que increíblemente tienen ese equilibrio de forma natural.

Me refiero a las ratas topo desnudas (Heterocephalus glaber). Este increíble animal es prácticamente el sueño de aquel que tiene el complejo de Dorian Grey, con una única y determinante excepción: no es nada hermoso, o al menos no para muchos lo es.

Rata topo desnuda.

Sin embargo es capaz de mantenerse toda su vida visiblemente en una mediana edad, con la misma fuerza y vigor, protegida por múltiples enfermedades, incluido el cáncer; ¡y por si esto fuera poco, también es capaz de sobrevivir por hasta 18 minutos sin oxígeno!
¡¿Cómo lo hace?!

Ya dijimos que en las células está el código genético que es un enorme e increíble compendio de todas las instrucciones de las células. Las células sólo van a “leer” lo que les interesa para realizar su trabajo, no lo leen todo. Es como cuando usamos una enciclopedia: sólo consultamos la parte que nos interesa para entender un tema, no la leemos de cabo a rabo. Igualmente la célula sólo activa los genes que le convienen. Sin embargo, si se deseamos regalar la enciclopedia a alguien, debemos regalársela entera, y no sólo las páginas que nosotros leímos: porque uno no es igual a otra persona, Así las células no son iguales y necesitarán “consultar” otras cosas.

Nosotros concebimos una enciclopedia en la forma de un libro. Incluso si es digital, la pensamos como un cúmulo de páginas con distintas imágenes, figuras, tablas, etc. Las células utilizan su enciclopedia genética en forma de “X”: los famosos cromosomas.
Así como nuestras enciclopedias tienen una cubierta gruesa para proteger su contenido, así los cromosomas tienen en los extremos de cada “X”, unos segmentos llamados telómeros. Los telómeros se encargan de proteger el contenido. Pero cada que una célula se replica, sus telómeros se desgastan hasta que llega un punto en el que no pueden seguir haciendo copias porque eso implicaría que la información se podría dañar y entonces cuando alguien quiera leer el instructivo dañado, va a malinterpretar todo y lo va a hacer todo mal. ¡Y todo va a ser un caos! Lo mejor es ya no seguir replicándose… Es ahí cuando nos llega la senectud. Por eso nos vemos viejos y cansados.

Regresando a las ratas topo denudas, ellas tienen una enzima que repara esa cubierta: los telómeros. Y entonces ya no hay necesidad de preocuparse por lucir viejos y estar cansados y/o enfermos porque las células se pueden replicar todo lo que quieran. Sin embargo, recuerden que replicarse debe tener un control (estas ratas lo tienen), si se pierde el control: ¡CÁNCER!

Además, como las ratas topo viven bajo el suelo y están expuestas a condiciones de poco oxígeno y temperaturas bajas donde muchas veces se deben agrupar para calentarse y en donde alguna se podría sofocar al quedar en medio. Las ratas han desarrollado un extraordinario mecanismo en el que juguetonamente se puede decir que se transforman en plantas.

¡¿En plantas?!

¡Así es!

Los animales obtenemos la energía a través de un tipo de azúcar llamado: glucosa, ya que tiene una forma química específica. Las plantas son diferentes porque ellas funcionan con base en fructosa. Así ha sido desde que las plantas son plantas y los animales somos animales. No obstante, estos curiosos rata-topos han logrado modificar su ciclo metabólico para que durante condiciones de muy poco o nulo oxígeno, su cuerpo pueda aprovechar la energía de la fructosa (que no requiere oxígeno para quemarse) en lugar de la glucosa.
Con tan intrigantes poderes, las ratas topo desnudas son hoy en día estudiadas muy de cerca para poder tener acceso a sus habilidades quizá en algún futuro.

Después de todo esto, creo que hemos resuelto la primera pregunta (¿qué es lo que realmente hace que envejezcamos y nuestros órganos fallen hasta lograr el destino de todo ser vivo se cumpla?), al menos dando nociones generales.

Es decir, nuestros órganos fallan a causa del desgaste de los telómeros y el mal funcionamiento de algunas células que envenenan a las sanas y destruyen el trabajo de las demás, además que con la edad las probabilidades de fallo aumentan, por el desgaste general de todo, incluidos los telómeros: es un círculo vicioso.

Pero si revertimos el ciclo para hacerlo un circulo virtuoso en el que podamos comer todo lo que se nos antoje, pero nos llenemos con poca comida y elijamos y nos agrade más lo más sano: lo que nos va a hacer vivir más, y aparte encontramos la forma de regenerar nuestros telómeros sin que haya una alteración en la replicación celular que nos genere tumores ni cáncer, entonces podríamos vivir más años, más felices, más sanos, más a gusto; disfrutando una vida plena y saludable. Sin necesariamente tener tampoco que dejar esos vicios que nos gustan tanto.
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¿Qué tal las otras dos preguntas?

¡¿Es necesariamente inevitable envejecer?!

Aparte de lo que ya he comentado, los científicos actualmente también están desarrollando órganos aislados fabricados gracias a moldes orgánicos a los cuales les inyectarían nuestras propias células para tener copias de nuestro hígado, riñones, pulmones o hasta un nuevo corazón, en caso de que fallaran los que ya tenemos. ¡Justo como las refacciones de un automóvil! Experimentos de estos trasplantes ya han sido exitosos en ratones.
Estas cirugías tienen grandes ventajas, pues se reducirían dramáticamente las listas de espera por donaciones de órganos y no habría ningún riesgo de rechazo.

Por ende, mi respuesta a esta pregunta es no. No necesariamente envejecer es fundamental o debe ser parte de nuestra vida. Es decir, siempre tendremos más edad y maduraremos en algunos aspectos (para bien y para mal), pero lo que implica negativamente envejecer, como pérdida de salud, de vigor, de capacidades, no son cosas que debemos tolerar, o por lo menos, creo que vale mucho la pena negarnos a aceptarlo de un modo inteligente.

Autor: Swaraj Tiwari

Finalmente con la pregunta:

¡¿Resulta inevitable morir?!

Aunque para muchos investigadores o millonarios, o gente que desea vivir hasta la eternidad, la finalidad de todo esto es no sólo no envejecer sino vivir y seguir viviendo casi indefinidamente. Y aunque incluso hay también propuestas y proyectos en los que se plantea la posibilidad de trasladar nuestros recuerdos y hasta nuestra consciencia a un almacenamiento digital y crear una especie de avatar inmortal de “nosotros”; sinceramente yo pienso que la muerte es inevitable, y personalmente también creo que es necesaria.

A su manera, la vida misma se ha vuelto inmortal desde que apareció. El código genético de todos los organismos se originó de un único ancestro común. O, aunque quizás no fuera solo uno, la vida se sigue replicando gracias a que algo funcionó muy bien desde hace muchos miles de años.

Una de esas grandes estrategias es el factor de diversidad: hay seres que han evolucionado muy poco, mientras que hay otros que en pocos años modifican su fenotipo; hay seres muy veloces, otros muy lentos; unos que vuelan, otros que nadan; otros que saben hacer muchas cosas y unos más que sólo hacen unas cuantas, pero que las hacen muy bien.
Sea como sea, otra gran estrategia de la vida para que todos los demás organismos sigan su curso es la muerte.

La muerte es una transición, no el fin.

Autor: Oscar Keys

 

Enlaces de mucha utilidad:

Páginas de datos:

http://gamapserver.who.int/gho/interactive_charts/mbd/life_expectancy/atlas.html
http://www.worldlifeexpectancy.com/country-health-profile/mexico

Excelentes enlaces de estudios o divulgación científica:

Calorie Restriction Explained


https://web.stanford.edu/group/brunet/Carter%20ME%202007.pdf
http://www.telegraph.co.uk/science/2017/04/20/naked-mole-rats-turn-plants-survive-without-oxygen-scientists/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4115225/
http://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/0300985816630796
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4783344/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4101544/

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