Dios, la ciencia y nuestro camino

Autor: Peter Coskun “Nature Photography”

Cuando uno estudia en una institución académica de nivel superior, es muy difícil encontrar a una persona que externalice que es creyente, es decir que cree en un Poder Superior, o como un no ateo diría, que cree en Dios.

En realidad yo solamente conocí a una sola persona que sin recato me lo dijo… Me refiero a una persona no ortodoxa. Si bien no es raro que muchos alumnos por su vestimenta, comportamiento o porque les gusta llamar la atención expresen (casi promocionando) su afiliación religiosa, es evidente que lo hacen por tradición más que por convicción.

El porqué de esta nota es que hay varios errores que cometemos a menudo cuando hablamos de dos temas profusamente trascendentales en la historia humana: ciencia y religión.

Si bien, la ciencia como tal, nació mil años después de Cristo, ya sea que se diga que nació en el siglo xiii una vez que se comenzó a esbozar lo que hoy se conoce como el método científico, gracias por ejemplo a Roger Bacon.  O que se considere que inclusive fue antes: cuando comenzó la gran expansión de las mentes que hoy son pilares y referentes dentro de la ciencia, en el siglo xii, gracias a las ideas de los árabes musulmanes. En ese caso pareciera que la religión lleva mucho más tiempo formando parte de nosotros como seres humanos.

Pero la verdad es que los grandes filósofos griegos de los que tenemos noticias ya razonaban de una forma significativamente elocuente a lo que hoy la ciencia requiere; y sabemos que ellos se remontan hasta el siglo v a.C.

Aunque las fechas de Saúl, el rey David o Moises y otros personajes bíblicos llegan hasta quince siglos antes de Cristo. Y hay algunas especulaciones sobre personajes como Abraham, Hermes Trimegisto o como Melquisedec que se remontan a un pasado aún más distante. No obstante, no podemos afirmar nada al respecto.

Pero, pese a todo,  hay algo común en esos ambiguos personajes: todos eran sabios y evidentemente había y hay una fuerte carga religiosa en ellos.

Hablaremos más tarde de que sabio no es lo mismo que inteligente o tener inteligencia, ni tampoco sólo ser profusamente espiritual, aunque creo que intuitivamente cualquiera reconoce la diferencia.

Lo que es notable es que parece que en el humano siempre ha habido dos características: la inteligencia y la religiosidad.

 

Autora: Anja

Sin embargo, y regresando a la vida universitaria, sonaría muy raro que alguien exprese abierta y sinceramente ser creyente. De lo que hablo no se trata de proselitismo, se trata de honestidad. Que alguien confiese ser creyente en un ambiente tan secularizado es muy extraño.

Si bien, la secularización en cualquier academia de investigación es fundamental, eso no quiere decir que personalmente uno no pueda o deba creer en un poder divino.

¿Entonces por qué resulta tan anómalo que alguien, como aquella persona que conocí, diga que es creyente si estudia una ciencia y es inteligente?

El problema no es ella, el problema es la malinterpretación que le hemos dado a estas dos materias: Ciencia y Religión.

Es casi como si diéramos por sentado que:

  • La ciencia y la religión tratan de lo mismo: conocer la “verdad” del mundo.
  • La ciencia es para los seres pensantes e inteligentes y la religión para los tontos crédulos que se creen cualquier tontería.
  • La religión es para personas buenas, honestas y respetables que tienen buena moral y la ciencia para personas libertinas, viciosas, nefandas y/o malignas.
  • El ateísmo es necesariamente característico de los científicos o gente relacionada a la ciencia.
  • La religión es parte inalienable de la Iglesia o cualquier otra institución religiosa.

Si alguno de ustedes considera que todas estas aseveraciones son ciertas, temo decirle que está muy equivocado. Si cree que sólo algunas son ciertas, está igual de equivocado. Si sólo considera que una es cierta, sigue equivocándose de la misma manera.

¡Ninguna es cierta!

La religión y la ciencia no persiguen lo mismo. Quienes han hecho creer esto han sido las instituciones.

Es evidente que la ciencia ha acertado en las verdades físico-químicas del mundo.

En los enlaces que usted podrá encontrar al final de esta entrada, verá que hay estudios serios en el campo de la sociología que hacen constatar que si bien la gente está desafiliándose en forma creciente de las iglesias, eso no significa que lo haga porque no crea en Dios o no sienta necesidad por llevar a cabo prácticas espirituales (aunque hay diferencia semántica y etimológica importante, a lo largo de esta nota me referiré a ‘espiritual’, ‘creyente’ y ‘religioso’ como sinónimos exactos).

Los estudios son exclusivos de gente estadounidense, pero tanto en México como en muchos otros países occidentales es muy probable que pase lo mismo.

No seguir a una iglesia no significa no tener religión.

Lo que sucede es que las iglesias del mundo han intentado monopolizar (o privatizar) la religión.

Autora: Annie Spratt

Religión no es igual a Iglesia. Así como ciencia no es igual a ateísmo, ni ateísmo igual a inteligencia.

Otros estudios (también abajo en los enlaces) han demostrado que la gente “religiosa”, o sea que pertenece o está afiliado por tradición o convicción en un grupo o institución religiosa, no es menos inteligente que los no “creyentes” (los que no siguen a ningún grupo religioso).

¡Es más, ni siquiera muestran menor conocimiento científico que ellos!

Por otro lado, los científicos no necesariamente carecen de interés religioso aunque se promulguen como ateos o agnósticos.

Y si soy sincero yo creo que ninguna persona carece de ello. La diferencia radica en lo que dicen, lo que perciben, cómo lo perciben y cómo lo expresan.

Ustedes quizás se pregunten: ¿acaso insinúas que al final todo mundo creen en un Poder Superior? ¿Que todos creen en Dios?

Lo que insinúo y diré explícitamente es que todos tenemos dos particularidades fundamentales por el simple hecho de ser humanos:

Con la figura de arriba intento explicarme con mayor claridad.

El monito de hasta arriba al centro en verde representa a cualquiera de nosotros como individos: mujeres, niños, ancianos, hombres, jóvenes; de todas profesiones u oficios; no importa qué logros o fracasos hayan tenido, no importa que vicios o que virtudes posean; no importa cuántas veces se hayan equivocado en su vida; tampoco importa en qué época hayan vivido o en qué región o dimensión se encuentren.

Abajo aparecen dos íconos que parecen asemejar uno a un cerebro (el que se encuentra a nuestra izquierda) y el otro a un corazón (el de nuestra derecha). El cerebro está dividido en colores de acuerdo a los lóbulos en que han sido divididos científicamente; representa a la inteligencia.

Por el otro lado, el corazón parece tener grietas porque a todos nos han roto el corazón en nuestras vidas y siempre está así. Aunque en realidad las emociones pertenecen también al encéfalo, es más gráfico representarlo con el corazón porque cuando amamos o sufrimos mucho por la intensidad de las emociones se siente algo como si proviniera de allí.

Ambos (cerebro=inteligencia y corazón=emociones) están en la región de las capacidades humanas.

Ambos proveen de dos virtudes respectivamente: la inteligencia provee de la razón y las emociones nos proveen de valores.

Ambos son fundamentales para la felicidad de cualquier persona y de quienes rodean a esa persona.

Pero también a nivel social son importantes; tanto que han creado dos de los conceptos más relevantes para la historia humana: uno dio paso a la ciencia y el otro formó la religión.

¡Así es! Las virtudes de la inteligencia gestaron el nacimiento de la ciencia. El conocimiento físico químico de las cosas; el estudio de la materia.

Mientras que las virtudes de las emociones dieron paso a la concepción de la religión. A las historias de hombres bondadosos y ejemplares que le dan sentido a la vida y nos acercan a esa idea de justicia real; que nos dan esperanza y voluntad para seguir esforzándonos por buscar un bienestar para nosotros y los demás (sobre todo a quienes amamos).

Ya el sociólogo Durkheim (considerándose ateo) había identificado la necesidad de la religión para la sociedad, él menciona muy atinadamente la importancia social que trae consigo la religión. Es decir, la religión no solamente es parte de los estudios sociales que pasivamente permanece como un fenómeno más, sino que la religión directamente modela el protagonismo, los valores, la fuerza y la calidad de una sociedad.

Si bajamos en la figura, veremos una última área. El área de las instituciones, representadas por dos edificios icónicos: a la ciencia la representa una especie de observatorio y a la religión un templo.

Las instituciones son todos, absolutamente todos, los grupos, academias, institutos; así como sus miembros, recursos e infraestructura.

Ejemplos de instituciones en ciencia son NASA, CERN, Harvard, UNAM… así como cada instituto dependiente o asociación interna.

Ejemplos de instituciones en religión son el catolicismo, protestantismo, judaísmo, budismo, islamismo… así como cada variante. Es en este nivel donde más problemas aparecen.

Yo sé que es difícil esto y tal vez muchos estén muy en contra cuando digo que la religión y la ciencia no persiguen las mismas cosas; en otras palabras, que no persiguen la verdad del mundo.

Pareciera que sí por lo que hemos aprendido de ellas. Pero recuerden que lo que hemos aprendido está mediado por instituciones.

No obstante, aunque en ambas instituciones ha habido fallos, así como aciertos. En general las instituciones científicas han hecho un mejor trabajo que las religiosas.

La prueba lo demuestra el auge que actualmente tienen las entidades científicas, y el creciente rechazo que experimentan cada vez más las instituciones religiosas.

Esto es porque a muchas iglesias les ha costado mucho trabajo adaptarse a los cambios generacionales. Pero es un grave error creer que la ciencia sustituye o sustituirá a la religión.

¿Por qué?

Si la ciencia ha demostrado tener razón en el tamaño, disposición, medidas, composición de la Tierra y su sistema solar; en la evolución de las especies, en el diagnóstico y tratamiento de padecimientos, educación, etc., es porque se ha esforzado en buscar y entender lo que sucede.

¡Porque repito! Esa es efectivamente la verdad del mundo en cuestiones físico químicas, de la materia y sus propiedades.

Pero no es tema de la religión. La religión cristiana (por ejemplo) se equivoca al afirmar que la ciencia está equivocada en la evolución del hombre. Así como diferentes cosmovisiones espirituales se equivocan en contradecir las evidencias científicas de las que se dispone.

Se equivocan porque es como si un ave le dijera a un pez que no sabe nadar. O e pez le dijera al ave que no sabe volar.

Explicar las verdades del mundo físico no es materia de la religión, así como explicar las verdades emocionales subjetivas no es materia de la ciencia.

Es más complejo esto de lo que podría pensarse a primera vista. Porque así como no se hace ciencia simplemente con tener pensamientos astutos o ser inteligente, tampoco con la religión basta ser emocional o tener sentimientos muy intensos.

Se trata de construir algo que va más allá en ambos casos.

En este artículo, que para mí es estupendo, el doctor Michael S. exhorta a la gente a explorar algo más; algo que no tiene nada que ver con la Iglesia occidental (y tampoco con ninguna otra iglesia o grupo en particular). Él menciona que su formación fue atea y solía ser uno de los “peores ateos”. Es decir ese tipo de ateo que consideraba estupideces mayores hablar de cualquier tema que estuviera relacionado con algo espiritual; empero, ahora piensa que ser ateo es quedarse a mitad del camino.

Para él una cosa es desprenderse de una iglesia que promueve la imagen de un dios violento, abusivo y con un patriarcado autoritario en el “cielo”, y otra muy diferente que no exista Algo Más.

Asimismo, muchas de las personas que prefieren desafiliarse de la iglesia no es porque dejen de creer en Dios o en el valor de las plegarias, en otra vida después de la muerte o inclusive en que dentro de las muchas Iglesias del mundo haya algo Real dentro sus diversos mensajes sobre Dios y lo Divino.

Y es que pese a la diversidad de religiones y mitologías (las mitologías en su momento fueron auténticas religiones y cosmovisiones) del mundo que existen o existieron algún día, parece haber algunos puntos que se entrelazan. Sobre todo cuando habla de ciertas cosas referentes a la compasión, la amistad, el honor, la honestidad, la voluntad, el valor o el amor.

Autor: Filipe Almeida

Un Poder Divino que nos impulsa incluso cuando no parece haber RAZÓN para seguir.

Menciono que las iglesias se han equivocado porque esa fuerza y esos calores se han perdido no por culpa de la ciencia (como muchos han equivocadamente sugerido) ni tampoco se debe a la secularización, se debe a la falta de credibilidad. La honestidad eclesiástica hace mucho que dejo de actuar.

Pondré un breve ejemplo que es, sin embargo, muy poderoso. Muchas personas de mi generación e incluso de las actuales generaciones han conocido conceptos relacionados con las virtudes religiosas (la compasión, la amistad, el honor, la honestidad, la voluntad, el valor o el amor) gracias a series animadas o novelas muy conocidas y valoradas por ingente cantidad de personas: Dragon ball, Saint Seiya (conocido en México por Caballeros del Zodiaco), la serie animada de Batman, El señor de los anillos y otras obras de Tolkien, La Divina Comedia de Dante Alighieri… Entre muchas otras series, animaciones tanto japonesas como americanas y autores de literatura mundial.

Todo ese contenido tiene una carga religiosa muy grande, y no porque esté ligado a la iglesia, sino por su valor intrínseco. Hay que mencionar también que muchos de sus creadores tenían fuertes creencias religiosas. (no dogmáticas sino de algo que iba más allá)1 y eso contribuyó enormemente a que el contenido de estas obras tuviera tan prominente calidad.

Pasando de las virtudes a los vicios: así como el vicio del científico es creer que el religioso es estúpido, el vicio del religioso es creer que el científico no tiene respeto por nada ni nadie.

Y esos vicios ya han generado muchos inconvenientes en nuestro caótico mundo. Es verdad que gracias a la ciencia se ha creado tecnología bélica, armamento químico o biológico, dispositivos enajenantes y se ha manipulado al mundo y violado y sobajado la privacidad, los derechos y la dignidad humana.

Es igualmente verdad que la religión ha instaurado inequidad, enajenación, prejuicios, ansiedad psicológica, rechazo, abuso de poder, maltrato, han evadido responsabilidades sociales y han ocasionado motivos de conflictos a través de la historia.

En lugar de ponernos a discutir cuál ha hecho más daño al ser humano, si es que realmente una supera en crueldad a la otra, yo pienso que lo más conveniente es enfocarnos en aceptar las grandes oportunidades de aprendizaje que nos pueden brindar ambas.

Aceptar que no podemos únicamente inclinarnos por alguna. Que necesariamente necesitamos de la otra.

Un líder en ciencia debe tener altos valores morales, no dictados por una Iglesia, sino dictados por aquellos valores supremos de haber encontrado esa conexión auténticamente religiosa.

Un líder en religión, debe ser suficientemente inteligente para dejar que la razón y no las supersticiones guíen el juicio de sus seguidores o de quienes le piden apoyo o consejo.

Si ambos aspiraran a aceptar eso, cada uno de esos líderes estaría más cerca de la sabiduría. ¡Porque ahí está la gran diferencia!

Ser sabio implica mucho más trabajo que sólo ser inteligente, listo o astuto; requiere también de una consciencia muy desarrollada.

¿Ahora, cuál es el problema con dios?

Como pueden ver en este video, desde un punto de vista filosófico la idea de un Dios Todopoderoso como muchos lo han concebido es problemática.

En el video en cuestión se cuentan las cinco grandes características para intentar describir su perfección:

Dios es omnisciente: todo lo sabe

Dios es omnipotente: todo lo puede

Dios es omnibenevolente: todo bondad

Dios es omnipresente: está en todas partes y en todas las cosas

Dios es omnitemporal: está todo el tiempo.

Ahí mismo se explica porque resultan contradictorias darles semejantes características a Dios.

Casi como si alguien no pudiera ser todo a la vez.

Sin embargo, en primera dudo mucho que alguna persona con convicción religiosa (no me refiero a alguien que sigue un dogma, me refiero a alguien que realmente es un creyente por voluntad propia) pueda aceptar que Dios es “alguien” o “algo”.

Esas palabras delimitan mucho las cosas. Cosificar a Dios o inclusive intentar personificarlo es un error que igualmente o ha sido tergiversación cultural o ha sido culpa de las Iglesias, no importa.

Por ejemplo, hablemos de una palabra que culturalmente suele tener una referencia mucho menos individualizadora: el universo. Y ahora cambiemos de lugar la palabra en lugar de Dios:

El universo es omnisciente: todo lo sabe

El universo es omnipotente: todo lo puede

El universo es omni-benevolente: todo bondad

El universo es omnipresente: está en todas partes y en todas las cosas

El universo es omni-temporal: está todo el tiempo.

Empecemos por la segunda aseveración. Por más contradicciones que pueda generar, creo que a todos nos consta que el universo todo lo puede, es omnipresente (dentro de sus límites universales) y está todo el tiempo (puesto que en él se creó el tiempo).

Con las aseveraciones uno y cuatro es quizás imposible decir que el universo todo lo sabe, puesto que saber o conocer requieren de un intelecto que hasta donde nosotros sabemos solamente puede lograrse a través de un complejo sistema nervioso;  es decir es un rasgo muy humano (limitado). Mientras que la omni-benevolencia también es algo requiere de juicios personales, culturales y sociales (también limitados a nuestra noción humana).

Es decir, me parece incorrecto tomar una tarea tan profusa como descartar la noción de Dios solamente basándonos en la contradicción de esas aseveraciones.

El universo que se expande más rápido que la velocidad de la luz cruzando el volumen de Hubble, y así es en cualquier punto sin importar dónde nos encontremos; esa es una noción completamente contraintuitiva, así como a nivel cuántico dos cosas pueden ocupar el mismo espacio o no estar limitadas por una causa y un efecto que para nosotros resulta tan natural; casi como verdades definitivas. Son cuestiones inconcebibles para nuestra limitación humana.

Asimismo las emociones nos muestran aspectos que nos sorprenden a nosotros mismos, haciendo que confundamos o dudemos de lo real. Si bien es complicado controlar las emociones, están ahí como también existe la razón. Y lo mejor es sacarles provecho. Y no cabe duda que la mejor forma de hacerlo es desarrollando un esqueleto religioso digno que nos haga trascender personal y socialmente.

La ciencia no es la respuesta a todo, no porque no haya una lógica o una razón en las emociones, sino porque irremediablemente somos seres emocionales y nuestra perspectiva subjetiva no sólo está fundida en nosotros por toda nuestra vida, sino que, además, hace que gracias a ello podamos disfrutar y vivir cosas que le dan entero sentido. Las obras de arte son una representación peculiar de ellas, y es fundamental que nos enamoremos del arte.

Se necesita algo más para entender el panorama entero de estos seres que somos. A la vez que es preciso respetar el trabajo y el esfuerzo del otro.

La ciencia debe aceptar que la religión es parte de cada ser humano, y no cualquier parte, sino una que me parece tan fundamental como pensar razonadamente.

Considerar que es estúpido orar, hacer plegarias, creer en sucesos improbables, en nociones metafísicas complejas, es, en sí mismo, estúpido.

Porque como menciona el Dr. Michael S., lo espiritual y/o religioso es un hecho psicológico, no se puede simplemente dudar de él o negarlo. Eso es peor que ser ignorante: es ponerte necio en querer ignorarlo.

*

Todo esto que he escrito, lo he querido expresar de la mejor manera. Sin ponerme de un lado o del otro. Tratar de ser lo mejor posible imparcial.

No soy científico, sin embargo, tampoco soy sólo un aficionado; mi formación sí ha sido científica y sé la gran labor, paciencia, creatividad y la increíble lucha que representa dedicar la vida en favor de la ciencia.

Trato siempre de respetar la labor de quienes sí se encargan de hacer ciencia real, porque los admiro y porque he sido testigo directo de las grandes ventajas de hacer este tipo de investigaciones y tomarlo con seriedad.

Mi intención es contagiar ese ‘espíritu’ científico a todas las personas que pueda para que vean las grandes ventajas de entender la ciencia y sus descubrimientos, así como a acicatearlas a que ellos también hagan ciencia. Por trato de que toda la información provenga de fuentes fieles y cuidadosamente reviso una y otra vez lo que leo para evitar lo mejor posible cometer un error y no atinar en explicar lo que significa tal o cual cosa de lenguaje técnico.

Por otro lado, no estoy afiliado a ninguna institución ni a ningún grupo de tipo religioso; pero nací en el seno de familias creyentes y también dogmáticas, pero he visto como ellas mismas luchan contra esos dogmas y cómo les afectan.

Si bien, me considero agnóstico, tengo que especificar que mi agnostiscismo no significa que no quiera tomar ningún partido o no quiera dar nada por sentado para evitar conflictos. Mi agnostiscismo es porque no encuentro una mejor palabra para mi situación religiosa.

Se trata de una honestidad conmigo mismo, no sé qué es Dios, no sé si realmente es perfecto o de alguna manera creo Todo esto, y mucho menos para qué.

Pero hay dos cosas que con suma intensidad golpean una puerta interna de mi ser.

La primera me invita fielmente a creer en Algo y tener fe.

No me refiero a una fe supersticiosa, prejuiciosa y que quiera utilizar como pretexto para mi ignorancia. Me refiero a algo mucho más profundo, pero completamente inefable (por ahora).

Y si aún piensan que es estúpido tener creencias y que la gente que las tiene es estúpida, me temo que ustedes mismos entrarán en un laberinto sin salida.

El hombre también necesita ser nutrido con arte. Y cada una de las grandes obras maestras han sido creadas por personas que han impregnado algo o mucho de su percepción religiosa.

Mismas que han inspirado a tantos científicos y viceversa.

El día que ciencia y religión dejen de mirarse la una a la otra con recelo, ese día quizás estaremos listos para dar el siguiente paso. Que se entienda la gran fuerza subjetiva que posee y el carácter objetivo imprescindible para expresarlo.

La segunda cosa que toca fuertemente esa puerta interna, pero cuya cerradura aún no encuentro para dejarla entrar, es que para la mejor palabra para tibiamente querer describir a Dios es la palabra Amor. En su sentido más extenso, pero también en el más profundo y el más sublime.

Después de todo, no creo que haya sido una mera casualidad haber conocido a aquella persona que acepto creer en algo que yo negué durante tanto tiempo.

Si por alguna razón pasan las cosas, creo que pasan para aprender de ellas y seguir queriendo ser mejores y hacer las cosas mejor. Sin renunciar a esa llama recóndita que promete un Reencuentro Divino.

Autor: Juskteez Vu

 

1. Boyd Kirkland fue el director de la serie animada de Batman, era miembro de una iglesia y escribió artículos acerca de la naturaleza de Dios. Masami Kurumada es el creador de Saint Seiya y aunque él acepta no ser parte de ninguna religión, en sus personajes hay una fuerte carga espiritual al hablar de mitología, deidades, y las virtudes religiosas ya mencionadas, además de auto-sacrificio, y cumplimiento del deber moral. J.R.R. Tolkien era un devoto católico. Dante Alighieri evidentemente estaba muy interesado en cuestiones morales y religiosas. Y como no se trata de mentir en absoluto, Akira Toriyama, creador de Dragon Ball, no parece mostrar ningún interés ni afición religiosa, y de igual manera muchos de sus personajes muestran virtudes muy dignas; esto refuerza el hecho de que no debes estar ni afiliado a ninguna iglesia, ni mostrar pasión por algo espiritual para crear cosas valiosas.

 

Enlaces:

https://scientificgems.wordpress.com/2013/11/09/why-did-science-begin/

https://www.sociology.org/the-trouble-with-atheists/

http://www.cardiff.ac.uk/socsi/undergraduate/introsoc/durkheim6.html

https://www.sociologicalscience.com/articles-vol2-7-106/

https://www.sociologicalscience.com/download/volume%201/october/SocSci_v1_423to447.pdf

https://www.youtube.com/watch?v=gs_gY1K1AMU

https://www.youtube.com/watch?v=pLj4iwa0__8

Esperanza de vida ilimitada

Autora: Daniela Cuevas

A partir de los últimos datos publicados en el 2015 por WHO que es la Organización Mundial de la Salud por sus siglas en inglés, la esperanza de vida en México es de 79 y medio años para las mujeres y cerca de 74 años para los hombres. En promedio esto suma 76.7 años para la población de nuestro país. Aunque por encima del promedio mundial, México se encuentra muy alejado de los países con mejor esperanza de vida como Japón, Suiza, Singapur, España o Australia (Figura 1), pues se acomoda en la posición número 46. Por ejemplo, Chile que ocupa el lugar número 29 tiene una esperanza de vida promedio superior a los 80 años.

Figura 1 www.who.int

La principal causa de muerte en este país es por la enfermedad diabetes mellitus donde, lamentablemente, sí ocupamos un lugar muy alto: el noveno.
Dentro de las otras diez principales causas de mortandad en México están: enfermedad coronaria (corazón), infarto cerebral, enfermedades de riñones, hígado y pulmones; hipertensión, influenza y neumonía, y cáncer de próstata. Hay que subrayar que en cuarto lugar está una causa que no es motivo actual de esta nota, pero que igualmente es un grave problema que vive nuestro país y que es más que necesario erradicar: la violencia. La violencia de nuestro país ocupaba el cuarto lugar hace dos años en las principales causas de muerte (figura 2).

¡Hoy probablemente esté incluso dentro de las tres primeras!

Pero ahora es importante regresar a nuestro tema.

Figura 2: Principales causas de muerte en México. www.worldlifeexpectancy.com

Como puede verse, México ha estado lidiando enormemente con enfermedades en donde la edad resulta un factor determinante. Pero, ¿qué es lo que realmente hace que envejezcamos y nuestros órganos fallen hasta lograr el destino de todo ser vivo se cumpla? Y…
¡¿Es necesariamente inevitable envejecer?! ¡¿Resulta inevitable morir?!

Para intentar responder decentemente todo, primero empecemos por la primera pregunta.
Dentro de nuestros cuerpos, las células son las encargadas de todas nuestras funciones: anabólicas y catabólicas. Las células son como los ladrillos de un edificio (que sería el equivalente a nuestro cuerpo entero). La gran diferencia es que esos “ladrillos” están vivos y pueden adaptarse y realizar una fascinante cantidad de funciones gracias a las instrucciones de programación biológica que cada una contiene; programación mejor conocida como ADN o código genético.

ADN

El ADN no es más que un atlas y un instructivo que contiene una sabiduría de por lo menos más de tres mil y medio millones de años de experiencia. Es semejante a la biblia de los seres vivos (no se debe tomar como una analogía correcta), ahí está toda la información que requiere una célula para saber qué hacer. Es como si primero tuviera que ubicar su posición observando junto a qué otras células está y una vez que las haya reconocido, entonces empezar a “encender” los genes que la van a hacer madurar y luego empezar a seguir el instructivo para realizar las funciones que le han sido asignadas.

Pero si leyeron la nota de inteligencia artificial, entenderán mejor que los errores siempre suceden, incluso si se trata de una máquina super poderosa, veloz y costosa; o incluso una que tenga una experiencia legendaria y tan eficiente como la de la vida. ¡Todos cometemos errores!, también las células. Y lamentablemente algunos errores son insostenibles. Generalmente las células hacen bien su trabajo, pero si una no está haciendo bien las cosas o cometió errores muy grandes, lo mejor es despedirla. Pero como la vida no se anda con juegos, su despido es un eufemismo para decir que en realidad la célula es instigada para que se “suicide”. Se le conoce como apoptosis y es el mecanismo de la vida para que las células enfermas, o que no son productivas y eficientes, no contaminen todo el sistema que laboriosamente las otras se ocupan de mantener sano.

La apoptosis ha resultado de gran utilidad

Apoptosis.
Tomado de es.khanacademy.org

y, de hecho, cuando hay un catastrófico fallo en este mecanismo, aunado a la replicación descontrolada de las mismas células, provoca algo mundialmente conocido como cáncer.

Asimismo, cuando el cuerpo es demasiado laxo en sus medidas de control y permite que muchas células “holgazanas” continúen con vida, el cuerpo empieza a envejecer prematuramente.

A la larga sabemos cómo va a terminar esta historia: enfermedad del corazón, cerebro, riñones, hígado o pulmones… O en el peor de los casos (aunque no sea extraño) varios problemas a la vez.

Eventualmente la muerte por algún fallo crítico, lo que se sumará a la ya larga lista de muertes mencionada arriba.

Y más que tener una larga vida, se trata de tener una vida saludable y plena.

Hace algunos años, varias investigaciones comenzaron a indicar que un experimento llamado restricción de calorías, que fue aplicado a seres vivos desde levaduras hasta primates promovía una vida más saludable, e incluso la alargaba significativamente en especies con metabolismos menos complejos como en las levaduras, gusanos y moscas de fruta. En primates también hubo resultados positivos, pero menos contundentes.
Básicamente se trata de bajar de entre un 30 a un 40% la ingesta diaria de calorías. En otras palabras, reducir nuestra alimentación para obtener menos calorías pero lo suficientemente equilibrada para que sigamos consumiendo la misma cantidad de minerales y vitaminas que requiere el cuerpo.

Muchas personas comenzaron a utilizar esta técnica (actualmente se sigue aplicando) de restricción de calorías para alargar su expectativa de vida. Aparte de la mejora en la protección contra muchas enfermedades, las personas adelgazaron y dijeron sentirse mejor.
Ni siquiera la Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO) es capaz de dar una atinada definición sobre lo que es salud.

 

Algunas cosas (no todas) son relativas en este aspecto y al final de cuentas importa mucho como una persona experimente su vida y si la considera saludable o no.
No tenemos derecho a decir que las personas que siguen ese modelo de vida donde restringen metódicamente su dieta están equivocadas al decir que se sienten más saludables.
Lo que sí es un hecho es que muy pocas personas son capaces de seguir al pie de la letra dietas restrictivas. Muchas otras considerarían que no vale la pena vivir aguantándose las ganas de comer todo lo que deseemos. Y la verdad yo soy una de ellas.
Comer es un gran placer y sí vale la pena vivir es porque podemos disfrutar de ello, entre otras cosas gratas que hay.

Y aquí es donde la ciencia podría tener soluciones y demostrar por qué es tan valiosa.
A partir de esos experimentos realizados de restricción calórica, se comenzó a investigar qué sucedía molecular y genéticamente en los organismos a quienes se les aplicaba la restricción.
Se descubrieron genes y proteínas como las sirtuinas relacionadas con el metabolismo de la insulina (sustancia que juega un rol fundamental en el ingreso de calorías a la sangre, por ello mismo en la diabetes), la apoptosis (ya dijimos de qué se trata), transcripción (se refiere al proceso de copiar y pegar la información genética que hay en una célula, por ejemplo cuando se prepara para dividirse), regulación mitocondrial (la mitocóndria es un organelo celular encargado de la respiración), regeneración de tejidos, respuesta al estrés (el exceso de estrés genera radicales libres que dañan a las células), diferenciación celular (como van tomando forma cada una de las células del cuerpo de acuerdo a su función: las del hígado son muy diferentes a las del corazón o a las del cerebro), factores de envejecimiento; entre otras cosas, y se estima que hay aún más cuestiones no conocidas por completo.

Sustancias como el resveratrol (contenido en el vino) activa a las sirtuinas, lo que explica que la longevidad y salud de muchas ratas haya aumentado tras administrárselas.


photo credit: Mr.TinDC <a href="http://www.flickr.com/photos/7471115@N08/3383179955">Red Wine at Wonderland</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/">(license)</a>
Crédito a Mr. TinDC

Otras proteínas como FOXO se han encontrado tanto en nematodos (gusanos) como en humanos; estas super proteínas se asemejan a supervisores que se encargan de que los genes y otras proteínas dentro del cuerpo hagan bien su trabajo. Por lo tanto, el cuerpo funciona muy bien durante más tiempo. Incluso hay versiones mejoradas de éstas proteínas encontradas en personas que tiene más de noventa años y hasta más de cien años.
Es evidente que todos estas implicaciones moleculares y genéticas están detrás del porqué la restricción de calorías funciona; por ejemplo si en un gusano inhiben la acción de las sirtuinas, y aunque el gusano en cuestión esté en restricción de calorías, su edad y su salud no aumentan nada.

Con los primates y humanos es más complicado. La complejidad de los organismos ha dado cabida a desacuerdos dentro de la ciencia. Si bien es relativamente simple modificar un solo gen relacionado con FOXO en un gusano para que su vida se duplique, en los mamíferos resulta más complejo por la cantidad de genes, y sustancias relacionadas que intrincadamente interactúan.

Es decir, los científicos inmersos en estas investigaciones, actualmente intentan encontrar un punto de equilibrio que favorezca la mayoría de beneficios que se puedan obtener: vida más larga, apetito que se sacie con poca comida pero que se disfrute al máximo, excelente salud, menor tasa de probabilidad de desarrollar cáncer, mayor respuesta a estrés, optima transcripción, diferenciación y reparación celular, etcétera.

Muchos creen que es posible. ¿Por qué? En primera porque muchas cosas que antes parecían imposibles, ahora de algún modo podemos observarlas. ¡Cuando la ciencia sigue un curso honrado, los resultados siempre son grandiosos!
Y en segunda, porque hay al menos una especie que increíblemente tienen ese equilibrio de forma natural.

Me refiero a las ratas topo desnudas (Heterocephalus glaber). Este increíble animal es prácticamente el sueño de aquel que tiene el complejo de Dorian Grey, con una única y determinante excepción: no es nada hermoso, o al menos no para muchos lo es.

Rata topo desnuda.

Sin embargo es capaz de mantenerse toda su vida visiblemente en una mediana edad, con la misma fuerza y vigor, protegida por múltiples enfermedades, incluido el cáncer; ¡y por si esto fuera poco, también es capaz de sobrevivir por hasta 18 minutos sin oxígeno!
¡¿Cómo lo hace?!

Ya dijimos que en las células está el código genético que es un enorme e increíble compendio de todas las instrucciones de las células. Las células sólo van a “leer” lo que les interesa para realizar su trabajo, no lo leen todo. Es como cuando usamos una enciclopedia: sólo consultamos la parte que nos interesa para entender un tema, no la leemos de cabo a rabo. Igualmente la célula sólo activa los genes que le convienen. Sin embargo, si se deseamos regalar la enciclopedia a alguien, debemos regalársela entera, y no sólo las páginas que nosotros leímos: porque uno no es igual a otra persona, Así las células no son iguales y necesitarán “consultar” otras cosas.

Nosotros concebimos una enciclopedia en la forma de un libro. Incluso si es digital, la pensamos como un cúmulo de páginas con distintas imágenes, figuras, tablas, etc. Las células utilizan su enciclopedia genética en forma de “X”: los famosos cromosomas.
Así como nuestras enciclopedias tienen una cubierta gruesa para proteger su contenido, así los cromosomas tienen en los extremos de cada “X”, unos segmentos llamados telómeros. Los telómeros se encargan de proteger el contenido. Pero cada que una célula se replica, sus telómeros se desgastan hasta que llega un punto en el que no pueden seguir haciendo copias porque eso implicaría que la información se podría dañar y entonces cuando alguien quiera leer el instructivo dañado, va a malinterpretar todo y lo va a hacer todo mal. ¡Y todo va a ser un caos! Lo mejor es ya no seguir replicándose… Es ahí cuando nos llega la senectud. Por eso nos vemos viejos y cansados.

Regresando a las ratas topo denudas, ellas tienen una enzima que repara esa cubierta: los telómeros. Y entonces ya no hay necesidad de preocuparse por lucir viejos y estar cansados y/o enfermos porque las células se pueden replicar todo lo que quieran. Sin embargo, recuerden que replicarse debe tener un control (estas ratas lo tienen), si se pierde el control: ¡CÁNCER!

Además, como las ratas topo viven bajo el suelo y están expuestas a condiciones de poco oxígeno y temperaturas bajas donde muchas veces se deben agrupar para calentarse y en donde alguna se podría sofocar al quedar en medio. Las ratas han desarrollado un extraordinario mecanismo en el que juguetonamente se puede decir que se transforman en plantas.

¡¿En plantas?!

¡Así es!

Los animales obtenemos la energía a través de un tipo de azúcar llamado: glucosa, ya que tiene una forma química específica. Las plantas son diferentes porque ellas funcionan con base en fructosa. Así ha sido desde que las plantas son plantas y los animales somos animales. No obstante, estos curiosos rata-topos han logrado modificar su ciclo metabólico para que durante condiciones de muy poco o nulo oxígeno, su cuerpo pueda aprovechar la energía de la fructosa (que no requiere oxígeno para quemarse) en lugar de la glucosa.
Con tan intrigantes poderes, las ratas topo desnudas son hoy en día estudiadas muy de cerca para poder tener acceso a sus habilidades quizá en algún futuro.

Después de todo esto, creo que hemos resuelto la primera pregunta (¿qué es lo que realmente hace que envejezcamos y nuestros órganos fallen hasta lograr el destino de todo ser vivo se cumpla?), al menos dando nociones generales.

Es decir, nuestros órganos fallan a causa del desgaste de los telómeros y el mal funcionamiento de algunas células que envenenan a las sanas y destruyen el trabajo de las demás, además que con la edad las probabilidades de fallo aumentan, por el desgaste general de todo, incluidos los telómeros: es un círculo vicioso.

Pero si revertimos el ciclo para hacerlo un circulo virtuoso en el que podamos comer todo lo que se nos antoje, pero nos llenemos con poca comida y elijamos y nos agrade más lo más sano: lo que nos va a hacer vivir más, y aparte encontramos la forma de regenerar nuestros telómeros sin que haya una alteración en la replicación celular que nos genere tumores ni cáncer, entonces podríamos vivir más años, más felices, más sanos, más a gusto; disfrutando una vida plena y saludable. Sin necesariamente tener tampoco que dejar esos vicios que nos gustan tanto.
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¿Qué tal las otras dos preguntas?

¡¿Es necesariamente inevitable envejecer?!

Aparte de lo que ya he comentado, los científicos actualmente también están desarrollando órganos aislados fabricados gracias a moldes orgánicos a los cuales les inyectarían nuestras propias células para tener copias de nuestro hígado, riñones, pulmones o hasta un nuevo corazón, en caso de que fallaran los que ya tenemos. ¡Justo como las refacciones de un automóvil! Experimentos de estos trasplantes ya han sido exitosos en ratones.
Estas cirugías tienen grandes ventajas, pues se reducirían dramáticamente las listas de espera por donaciones de órganos y no habría ningún riesgo de rechazo.

Por ende, mi respuesta a esta pregunta es no. No necesariamente envejecer es fundamental o debe ser parte de nuestra vida. Es decir, siempre tendremos más edad y maduraremos en algunos aspectos (para bien y para mal), pero lo que implica negativamente envejecer, como pérdida de salud, de vigor, de capacidades, no son cosas que debemos tolerar, o por lo menos, creo que vale mucho la pena negarnos a aceptarlo de un modo inteligente.

Autor: Swaraj Tiwari

Finalmente con la pregunta:

¡¿Resulta inevitable morir?!

Aunque para muchos investigadores o millonarios, o gente que desea vivir hasta la eternidad, la finalidad de todo esto es no sólo no envejecer sino vivir y seguir viviendo casi indefinidamente. Y aunque incluso hay también propuestas y proyectos en los que se plantea la posibilidad de trasladar nuestros recuerdos y hasta nuestra consciencia a un almacenamiento digital y crear una especie de avatar inmortal de “nosotros”; sinceramente yo pienso que la muerte es inevitable, y personalmente también creo que es necesaria.

A su manera, la vida misma se ha vuelto inmortal desde que apareció. El código genético de todos los organismos se originó de un único ancestro común. O, aunque quizás no fuera solo uno, la vida se sigue replicando gracias a que algo funcionó muy bien desde hace muchos miles de años.

Una de esas grandes estrategias es el factor de diversidad: hay seres que han evolucionado muy poco, mientras que hay otros que en pocos años modifican su fenotipo; hay seres muy veloces, otros muy lentos; unos que vuelan, otros que nadan; otros que saben hacer muchas cosas y unos más que sólo hacen unas cuantas, pero que las hacen muy bien.
Sea como sea, otra gran estrategia de la vida para que todos los demás organismos sigan su curso es la muerte.

La muerte es una transición, no el fin.

Autor: Oscar Keys

 

Enlaces de mucha utilidad:

Páginas de datos:

http://gamapserver.who.int/gho/interactive_charts/mbd/life_expectancy/atlas.html
http://www.worldlifeexpectancy.com/country-health-profile/mexico

Excelentes enlaces de estudios o divulgación científica:

Calorie Restriction Explained


https://web.stanford.edu/group/brunet/Carter%20ME%202007.pdf
http://www.telegraph.co.uk/science/2017/04/20/naked-mole-rats-turn-plants-survive-without-oxygen-scientists/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4115225/
http://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/0300985816630796
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4783344/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4101544/

Videos:




Inteligencia Artificial

 

inteligencia artificial
Autor: John Hain

Este es uno de los temas más fascinantes y controversiales de nuestro presente.

Me he decidido a hacer una nota al respecto en esta aún “recién nacida” página (o blog) por su trascendencia actual y por arriesgarme con este proyecto.

Sin embargo, debo aclarar que es muy probable que haga otras notas con respecto a este tema en el futuro. Y es que la tecnología relacionada con este tema avanza demasiado rápido como para poder asegurar que estoy brindándoles la información más actualizada. ¡Eso es prácticamente imposible! Y sinceramente no creo que nadie pueda. Este tema es una de las cosas que más rápido están avanzando.

¡Empecemos entonces!

Estoy seguro que muchos de ustedes han oído este término: Inteligencia artificial. Es un término que se ha generalizado, ya que por diversas razones tanto la comunidad científica como las personas “comunes” (como nosotros) lo usan como algo casual. No obstante, también se usa como término técnico y en este caso significa, en palabras de Lynne Parker[1]: “la inteligencia artificial es un amplio conjunto de métodos, algoritmos y tecnologías que hacen al software más “listo” de modo que se asemeje a un humano desde la perspectiva de un observador ajeno.”[2] Aunque “Inteligencia artificial” sigue siendo un término usado mayormente en Estados Unidos y con resonancia, más que nada, en ciencia ficción.

En otras partes del mundo, o algunos científicos en particular, prefieren usar otros vocablos como machine intelligence o computational intelligence.

Pero yo hablaré de Inteligencia artificial (A.I. por sus siglas en inglés) porque es lo más común, y porque el término da acceso a qué mayor número de personas se interese. Puesto que aunque la “inteligencia” sea una palabra difícil de definir, intuitivamente es muy asequible.

Es muy parecido a la palabra “belleza”. Dicen que “en gustos se rompen géneros”, pero para todos es muy fácil aceptar cuando algo o alguien es bello o bella. Igualmente, alguien podrá parecernos que es un patán, aburrido, que se quiere hacer el “graciosito”,  insoportable, etc., etc.; pero no se puede negar cuando una persona así (sea como sea) es inteligente.

Tanto así que una calculadora de bolsillo, o un reloj, o un mustang modelo 70, o la computadora que usaron sus padres cuando aún no se conocían, o el super nintendo; por más útiles o maravillosos que fueran, no eran inteligentes.

Crédito de imagen: J-T-M

Es decir, la calculadora “puede” hacer operaciones que nosotros jamás intentaríamos hacer con pluma y papel o mentalmente. O “pueden” hacer y mostrar una gran cantidad de cosas que nosotros no podríamos, pero eso no los hace, en absoluto, inteligentes. Porque en realidad no hacen nada sin nuestras instrucciones. Sin nuestras acciones sobre estos objetos.

Hoy en día tenemos (bueno, algunos tienen) smart TVs, smartphones; o cuya traducción muchas veces ha sido: tabletas inteligentes, autos inteligentes, electrodomésticos inteligentes…

Y es que los nombraron así porque, efectivamente, muchas de estas cosas ya no necesitan que estemos tecleando o indicándoles a cada rato lo que “deben” hacer. Se actualizan solos, te sugieren la publicidad que puede interesarte (sin que hayas tenido que hacer nada), se estacionan solos, se activan solos, entre muchas otras funciones automáticas que hacen.

Sin embargo, todavía hacen “estupideces”: yo no quería que te actualizaras; yo no quería que me informaras del cumpleaños de ese(a) tipo(a). Aparte seguimos teniendo mucho control sobre estos aparatos. Creo que aceptamos su nombre pero no porque consideremos que sean realmente inteligentes.

Donde las cosas se empezaron a complicar fue cuando en 1997 supimos que una máquina derrotó a Garii Kaspárov, el campeón mundial de ajedrez desde 1985. Fue la primera vez que una computadora superaba a un humano bajo el reglamento de un torneo humano.

Eso nunca antes había pasado. Digo, a quién no lo ha derrotado el simulador de ajedrez en su computadora personal. ¡Pero de eso, a que un experto (una mente humana que ha logrado una habilidad extrema en el arte de ese juego) sea derrotado por una “simple máquina”! ¡Esas ya son palabras mayores!

Asimismo, aunque quizás menos mencionado en los países latinoamericanos, en el 2011, un superordenador llamado Watson creado por IBM derrotó en un duelo especial a los dos mejores jugadores de ese programa: “Brad Rutter, el mayor ganador de dinero en toda la historia del programa, y Ken Jennings, el poseedor del récord por la racha más larga de campeonatos”[3]

IBM Watson
Crédito de imagen: Clockready

El programa se desarrolló exactamente como si fuera uno más. La única y notable diferencia no estuvo en el cambio de reglas, sino que Watson no es un humano sino una computadora[4].

En lugar de una persona, su lugar estaba ocupado por una pantalla que contenía su avatar (ya que la computadora es tan grande que no podía estar en ese reducido espacio que ocupa un jugador tras su atril).

Que una computadora derrotara a dos humanos en un juego de conocimientos quizás no sea tan extraordinario a primera vista. Nos es natural saber que una máquina puede almacenar más información que nuestro cerebro. Lo interesante es que, pese a que no podía escuchar, sí podía “leer” y entender las pistas y formular sus respuestas en forma de pregunta.

Recordemos que en Jeopardy! hay un tablero en una pantalla donde se pueden elegir casillas con diferentes valores y categorías. Una vez que un concursante elige una, entonces se le da una pista en forma de una respuesta, y para contestarla correctamente debe responderla en forma de pregunta.

Ejemplo:

Jepoardy: Es la hembra del caballo

El concursante debe responder para acertar y ganarse los puntos: ¿Qué es una yegua?[5]

Evidentemente el programa fue trasmitido en su versión original que es en el inglés de Estados Unidos. ¡Y es justamente aquí donde está lo interesante! Porque Jeopardy! es un juego muy complicado en un sentido sintáctico-semántico. Debes de entender muy bien el idioma para entender la pista y responder de manera adecuada. Ya que se suelen usar muchas locuciones, slangs, idioms y demás elementos lingüísticos y frases convencionales que a un hablante no nativo se le dificultaría mucho. Además la respuesta debe darse casi inmediatamente a ese nivel profesional.

Y por si eso fuera poco, Jeopardy! no solamente consiste en responder adecuadamente el mayor número de preguntas, sino saber cómo moverte al seleccionar casillas; puesto que cada una tiene valores distintos: si aciertas ganas los puntos, pero si fallas al contestar, te quitan esa misma cantidad de puntos. Aparte de que en ciertas fases del juego haces apuestas abiertas con base en tus ganancias y las de los demás competidores.

¡No es tan sencillo! Se necesitan habilidades “muy humanas”: amplios conocimientos, hablar el idioma, apostar y estrategias de elección.

Watson no sólo lo hizo bien, también superó a los dos campeones. Prácticamente los mejores de la historia del programa.

Cuando vez algo así, empiezas por lo menos ligeramente a reconsiderar qué es eso que consideramos inteligencia y si en verdad no habrá algún día una máquina que nos supere en eso que consideramos exclusivo de nosotros los humanos: nuestra propia humanidad.

Watson no fue perfecto. Cometió algunos errores: unos dignos de un ser sin consciencia ni inteligencia. Por ejemplo, por sentido común, tú no darías la misma respuesta si el competidor junto a ti ya la dio y resultó errónea. Watson lo hizo. ¡Pero, esperen! Ya dije que Watson no oía, todo lo que supo fue cuál era la pista, no lo que dijo su contrincante humano. Así que está justificado de alguna manera. Watson también contestó una pregunta correspondiente a la categoría de “ciudades de E.U.” que fue: “Su aeropuerto más grande fue nombrado por un héroe de la segunda guerra mundial, el segundo más grande por una batalla de la segunda guerra mundial”.


Watson dio la siguiente respuesta: ¿Qué es Toronto?

Hasta donde sabemos, Toronto jamás ha sido parte de Estados Unidos, sino de Canadá. Pero también esta respuesta fue justificada por David Ferrucci, uno de los principales desarrolladores de esta tecnología en el centro de investigación Thomas J. Watson[6] de IBM. Y la justificación no es para nada tonta, por el contrario, es bastante plausible.

La respuesta correcta era “¿Qué es Chicago?” Ambos competidores humanos acertaron.

Ferrucci dice que Watson aprendió por partidas de preparación previas que la categoría de una pregunta no siempre debe llevar como respuesta algo que esté directamente relacionado. Y nos da tres ejemplos donde la categoría es “ciudades de E.U.” donde la respuesta no es una ciudad de Estados Unidos; sino: “ciudad esmeralda” (del mago de Oz), “el canal Erie” y “shuffleboard” (que es una especie de juego o cancha de juego).

Él asegura que si en la pista se hubieran incluido las palabras “Es una ciudad de Estados Unidos…” Watson hubiera acertado.

Lo que sucedió es que Watson reunió más información con respecto a que Lester Pearson estaba relacionado con la segunda guerra mundial y el aeropuerto más grande de Toronto lleva ese nombre, dijo Ferrucci. Por mi parte, también descubrí que el segundo aeropuerto de Toronto lleva tanto el nombre de un combatiente en la segunda guerra mundial como también el de una batalla.

De todas maneras Watson tenía poca confianza en su respuesta, pues marcaba que había sólo un 16% de probabilidad. La segunda respuesta con 14% era Chicago (la respuesta correcta).

Es muy curioso que ante tan incertidumbre y al verse obligado a responder (Watson no respondía cuando tenía muchas dudas, pero en esta ronda era necesaria la respuesta) Watson escribió: “What is Toronto?????

¡Así! Con todas esos símbolos de interrogación que denotan su enorme duda.

Watson tuvo que elegir. Tomó decisiones y las expreso de alguna manera. ¿No es eso lo que hacemos los humanos?

¡Esperen un momento! ¡¿Acaso dije que Watson aprendió?!

¡Sí, así es!

Watson al parecer es capaz de aprender. Justo como el software creado por Google llamado Alphago. El mismo que el año pasado derrotó al campeón de go.

Go
Go. Autor: Donarreiskoffer

Go es un juego de estrategia similar al ajedrez. Pero que cuenta con muchas más posibilidades que éste; por lo que se ha estimado que quizás haya más posibilidades de jugadas en go que átomos en el universo que podemos observar. Esto hace imposible figurarse todas y cada una de las posibilidades; por lo que como en la vida real, un jugador debe aprender a jugar usando la mejor estrategia dependiendo de lo que suceda en el tablero paso a paso.

Así fue como Alphago derrotó al gran campeón mundial Lee Sedol: aprendiendo a jugar hasta derrotarlo.

De la misma manera que otros superordenadores están aprendiendo a hacer todo tipo de cosas.

A través del reconocimiento de pixeles, los superordenadors han aprendido a jugar juegos estilo atari (Breakout, Enduro, Pong y Beam Rider) y pasar de no saber nada y morir una y otra vez, a volverse mejores jugadores que los humanos más expertos, y tan solo en un día en algunos juegos.

En otras palabras, antes las computadoras utilizaban inputs directamente de los parámetros del juego, no lo hacían basándose en lo que sucedía en la pantalla. Era como hacer trampa y jugar, por ejemplo, fútbol cuando eres capaz de manipular las leyes físicas tanto del ambiente como las tuyas.

Ahora ellas tienen que lidiar con lo mismo que nosotros lidiamos. En los juegos más simples se han vuelto mejores que cualquier humano; en otros prácticamente lo hacen tan bien como un humano, y en otros pocos aún no son tan buenas como nosotros. Pero la mayoría de los investigadores creen que a la postre nos superaran.

Ustedes mismos pueden probar gratuitamente un software de inteligencia artificial en la página www.cleverbot.com. En este sitio pueden encontrar un chatbot y conversar con él. Les aseguro que después de ver la película Her de Spike Jonze va a ser más divertido; o para algunos quizás sea más decepcionante. Como sea, es un agradable ejercicio.

Como anexo de noticias más recientes: Alphago derrotó a Ke Jie, ranqueado como mejor jugador humano en este año. Próximamente se creara un herramienta de enseñanza usando el análisis de Alpahgo de las posiciones del juego y desaparecerá, según informó hace muy poco Google. Aunque la empresa inglesa Deep Mind detrás del programa lo sustituirá para desarrollar avanzados algoritmos para encontrar la cura de enfermedades aún no conocidas. Con Watson hoy sucede lo mismo.

Crédito de imagen: re:publica 2017

Los grandes ordenadores o softwares como Watson o Alphago son mucho mejores que los que juegan juegos de atari, se basan en un término muy controvertido llamado computación cognitiva. Explicado someramente, la computación cognitiva es una arquitectura que integra varias técnicas de aprendizaje de máquinas donde múltiples subsistemas de inteligencia artificial trabajan juntos. Y más allá de hacerlo en un nivel tradicional usando datos o sensores, requiere de interpretación simbólica y conceptual por parte de las máquinas. ¡Algo sumamente complejo! De esta manera funcionan la mayoría de estas computadoras que pueden “aprender”. Y asimismo es como son capaces de crear música, redactar noticias, simular una conversación en una lengua inexistente, jugar, tomar decisiones, etcétera.

Parece bastante asombroso, pero no todos se muestran tan ecuánimes por los avances llevados a cabo.

Marvin Minsky, un pionero de la Inteligencia artificial, que tuvo la oportunidad de platicar cara a cara con Alan Turing, Albert Einstein o Robert Oppenheimer, creía que muchos de estos avances y logros no eran tan importantes como parecía. Él se mostraba escéptico con estos robots y sospechaba que muchas de estas máquinas eran más para entretenimiento y obtener beneficios económicos que verdaderas máquinas inteligentes. Consideraba que nunca se va a tener un ordenador legítimamente con inteligencia artificial hasta que no entendiéramos que no puede haber un único camino correcto.

Él decía que no hay una llave mágica o método infalible. Que para resolver todos los problemas no puede plantearse una solución; se deben plantear unas 20 o 30 soluciones distintas e integrarlas. Sólo así se iba a poder construir una máquina que hiciera exactamente todo lo que la mente humana es capaz de hacer. Para él la mente humana no tiene ningún secreto inexorable o imposible de desentrañar, solamente se trata de querer entender todos sus procesos y tratar de imitarlos.

Marvin Minsky
Marvin Minsky. Créditos: Flickr-contributor-Steamtalks

El doctor Marvin Minsky no estaba nada sorprendido ni de Watson ni de otros superordenadores, el creía que una máquina tiene la oportunidad hacer exactamente lo que un ser humano hace: respirar, regenerase, pensar, sentir, expresar… E incluso más. ¡Que no hay límites!

La habilidad de Watson para entender las preguntas en Jeopardy! le parecía una mera identificación de palabras clave para vincular otras palabras clave en sus respuestas.

Además, considerado por muchos como el padre de la inteligencia artificial, es uno de los pocos críticos de las investigaciones y tecnologías que hay ahora en el mundo y que están relacionadas con la inteligencia artificial.

Es difícil juzgar algo con respecto a este tema. En parte es fascinante. Creo que a muchos nos gustaría interactuar con algo que sabemos no tiene “vida” como nosotros, o que al menos no fue generado por una evolución corriente. Que no está hecho en base a carbón ni está compuesto de células. Por otro lado, con tantos filmes, series y libros con tintes apocalípticos que tratan sobre este tema, hay un cierto aire macabro y genera muchas reflexiones el saber que podría existir un ser con consciencia (y quizás hasta sentimientos) que realmente no es humano sino una creación “nuestra”.

No es poca cosa. ¡¿Qué pensar cuando algo es más capaz que nosotros, puede hacer todo lo que nosotros, más y mejor, se puede regenerar a sí mismo, crear más como él; y que hasta puede aprender e incluso enseñar?! Por supuesto que nos haría reflexionar mucho sobre nuestro papel en este universo.

Por último, en comparación con los superordenadores más poderosos del mundo, Watson es un juguete. El rendimiento de todas estas máquinas se miden en FLOPS[7]. Watson trabaja en teraFLOPS, pero hay superordenadores que lo hacen en decenas de petaFLOPS. La más poderosa está en China y se llama Tianhe 2. Estados Unidos tiene la segunda más poderosa llamada Titan. Estas super máquinas se utilizan para predecir el clima, en cuestiones financieras, sociales, espaciales, cuánticas, etc. Todo aquello que requiere muchas pero muchas cifras y datos.

Super ordenador
Super ordenador

Considérese que aunque estas máquinas puedan resultar tan poderosas e invencibles, la evolución ha creado criaturas igual o más increíbles.

Lo digo porque estás máquinas necesitan un mantenimiento muy costoso: de miles de millones de dólares al año. Además son gigantescas: consumen mucha energía y técnicamente no pueden aún sobrevivir por ellas solas ni reproducirse (hasta ahora).

Los seres vivos pueden hacer todo eso y más. Algunos hasta generan su propio alimento por medio de energía luminosa; y aunque parezca tan imperfecta y a veces pobre: nuestra inteligencia sólo requiere de unos cuantos centímetros cúbicos encerrados en un cráneo y una espina dorsal que se alimenta de algunas cuantas moléculas de hidratos de carbono.

Así que no importa que la inteligencia artificial esté completa en un futuro o no, nunca debe uno subestimar su propia inteligencia humana, ni su herencia genética.

Después de todo, si realmente pudiéramos ser capaces de recrear nuestra inteligencia y llevarla a un nivel exponencial, debe ser porque sí somos inteligentes.


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[1] Director de la división de información y sistemas de inteligencia de la National Science Foundation.

[2] “A broad set of methods, algorithms and technologies that make software ‘smart’ in a way that may seem human-like to an outside observer”

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Watson_(inteligencia_artificial)

[4] Watson no podía ver ni oír, recibía toda la información en forma de un archivo de texto al mismo tiempo que las pistas les eran reveladas a Ken y a Brad. No estaba conectado a Internet y también apretaba un botón para que se le diera la oportunidad de responder, igual que sus competidores.

[5] http://www.j-archive.com/showgame.php?game_id=3150

[6] En memoria de Thomas J. Watson se nombró a esta supercomputadora Watson.

[7] Floating Point Operations Per Second

 

Consultar los siguientes enlaces:

http://www.pbs.org/wgbh/nova/tech/pioneer-artificial-intelligence.html

https://medium.com/the-physics-arxiv-blog/the-last-ai-breakthrough-deepmind-made-before-google-bought-it-for-400m-7952031ee5e1

http://www.pbs.org/wgbh/nova/tech/ferrucci-smartest-machine.html

http://www.computerworld.com/article/3040563/enterprise-applications/5-things-you-need-to-know-about-ai-cognitive-neural-and-deep-oh-my.html

http://www.nature.com/news/lhc-fires-up-google-bot-retires-and-jupiter-up-close-1.22073?WT.mc_id=TWT_NatureNews&sf84472116=1

https://qz.com/988488/the-final-battle-between-man-and-machine-in-the-board-game-go-is-here/

 

https://www.youtube.com/watch?v=_Xcmh1LQB9I

https://www.youtube.com/watch?v=5J5bDQHQR1g

http://www.cs.us.es/~fsancho/?e=48

http://www.j-archive.com/showgame.php?game_id=3150

La inquebrantable velocidad de la luz

 

La velocidad de la luz
Autor: Markus Spiske

La velocidad de la luz es un tema impactante… ¿Por qué?

Porque nada en nuestro universo puede viajar más rápido que ésta.

La luz viaja a 299,792.458 km/s en el vacío. Es la velocidad más extraordinaria que conocemos; es una de esas leyes posiblemente inquebrantables de nuestro universo. ¡Nada puede superarlo! ¡No hay manera que alguien o algo pueda romper su récord! Es el Usain Bolt del mundo cuántico, donde todo es incluso muchos millones de veces más impresionante incluso que nuestros super héroes imaginarios.

Para poder darnos una idea más certera de lo inimaginable de ese número (299,792.458 Km/s), tranformémoslo a una unidad más coherente en nuestra rutina. Seguramente la mayoría ha viajado en automóvil al menos alguna vez. Los autos son veloces, incluso sin exceder nuestros límites de velocidad en la ciudad de México pueden ir más rápido que el gran atleta Bolt.

Créditos de imagen: Rega Photography

Quizás algunos de ustedes hayan tenido la oportunidad de poder estar viajando en carretera y sobrepasar los 120 km/h, lo cual ya hace que la velocidad se sienta. Imaginen ahora viajar en un Formula 1 que tienen la posibilidad de alcanzar los 400 Km/h; un avión caza MiG-31E que viaja a más de 3,400 Km/h rompiendo por mucho la velocidad del sonido (más de 1,200 km/h); ¡o qué tal la nave espacial Juno que ha superado los 200,000 Km/h!

Formula 1
Formula 1. Crédito de imagen: Jez B
MiG 31-E
Avión caza MiG 31-E. Autor: Dmitry Pichugin
Juno
Sonda Juno. Crédito de imagen: NASA JPL/Caltech

Pero esa velocidad sigue siendo insignificante en comparación con la velocidad de la luz. Ni siquiera la sonda de Juno llega al 0.02% de la velocidad de la luz.

¡La velocidad de la luz en Kilómetros por hora es mayor a mil millones! Para ser más precisos: 1,079,252,848.7999 Km/h.

La velocidad de la luz es un fenómeno tan increíble que en comparación, el tiempo y el espacio son relativos. ¡Pero la luz no!

Es decir, el tiempo, tan absolutamente innegable y estable para nosotros los humanos, es relativo cuando se encuentra con la poderosa velocidad de la luz; es casi como si el tiempo y el espacio se cuadraran cuando ven pasar a la reina Luz.

¿Es entonces la luz como un gran ser mítico que no puede ser tocado ni alterado por nada ni nadie y que goza de los mejores privilegios, cual si se tratara del hijo del rey más poderoso (“el consentido de Dios”)? La respuesta es no.

Lo curioso con este universo y su naturaleza es que nada es absolutamente perfecto o “mejor” que lo demás.

Seguramente han oído que la luz se comporta como partícula y como onda a la vez; su unidad de medida es el fotón, éste mismo se comporta tanto como onda como corpúsculo. La verdad es que esto es de las cosas ininteligibles de la naturaleza.

Cada uno podrá imaginarse a su manera cómo podría ser una partícula que es una onda al mismo tiempo. La verdad es que ni el mejor físico puede detallar de manera precisa cómo es esto, porque es completamente contra-intuitivo.

Tampoco hay forma de que describamos una partícula como un protón para tenerlo presente y bien entendido en nuestra mente (el protón se encuentra en los núcleos de los átomos y es quien les da identidad: como una huella digital cuántica), puesto que su masa es tan pequeña que tardaríamos mucho tiempo tan sólo escribiendo los ceros que hay después del punto (0.0000000000…) tan sólo para denotar su insignificante masa en una unidad conocida para nosotros (como gramos o kilogramos).

Pero incluso un protón es gigantesco comparado con otras partículas. Sin embargo, cualquier analogía con nuestro mundo sería incorrecta: no es como una canica y una pelota, ni nada parecido, simplemente no podemos atinar porque es excesivamente pequeño, y a ese nivel las propiedades y el comportamiento de todo es muy diferente. ¡Más cuando el fotón ni siquiera tiene masa!

¡Así es, la luz no tiene masa ni una antipartícula! No obstante, la luz interactúa con muchas otras partículas cuánticas. Es por eso que la luz viaja más lento cuando no está en el vacío. ¡Es más! Cuando la luz viaja a través del agua, puede incluso ser más lenta que un neutrino. Los neutrinos recientemente fueron confirmados experimentalmente y son partículas muy muy pequeñas que sí tienen masa pero que casi no interactúan con nada, a diferencia de la luz (que es más sociable con otras partículas, por así decirlo).

Entonces cuando ambas partículas entran al agua sucede algo muy curioso, mientras la luz se desvía por culpa de las moléculas de agua (como si fuera saludando a cada una con las que se topa), el neutrino (que es un antisocial) no se detiene con nadie. Esto provoca que el neutrino rebase a la luz (como en la fábula de la liebre y la tortuga, digamos que son una liebre y una tortuga a nivel cuántico, o sea, super veloces).

Cuando esto sucede y el medio es apropiado, se produce una forma de radiación conocida como radiación Cherenkov que produce una característica luz de matiz azulado (lo que inspiró a Alan Moore para su icónico personaje de Dr. Manhattan en los Watchmen). De hecho, es similar al fenómeno que se observa cuando un avión rompe la velocidad del sonido; en lugar de partículas de aire aquí es un fenómeno relacionado a la luz que forma un cono y ese destello azulado que sería muy impresionante contemplar.

Radiación Cherenkov. Autor: Argonne National Laboratory

Los científicos usan ese método para dar terapias y también para la identificación de los mismos neutrinos u otras partículas de alta energía.

Gracias a un fenómeno llamado BEC[ref]Bose-Einstein Condensate.[/ref] por sus siglas en inglés que significa Condensado de Bose-Einstein, que es considerado un nuevo estado de la materia, en donde los gases son enfriados a temperaturas no conocidas ni siquiera en el espacio exterior, es posible hacer que la luz viaje incluso ligeramente arriba de los 60 Km/h. ¡Lo pueden creer! ¡De 1,079,252,848 Km/h a sólo 60 Km/h!

Eso se puede lograr ya que el gas es enfriado a temperaturas cercanas al cero absoluto. El cero absoluto es inalcanzable (tal como es inalcanzable estar arriba de la velocidad de la luz), pero es posible para llegar a temperaturas muy cercanas a -273.15° Celsius (Cero absoluto en escala Kelvin). A esas temperaturas los átomos de gas dejan de comportarse como átomos individuales y empiezan a actuar como si fueran uno solo. Otra de esas cosas imposibles de entender o imaginar atinadamente.

Más recientemente, los científicos han logrado detener a la luz aproximadamente por hasta un minuto.

Todos estos experimentos podrían generar toda una serie de nuevas tecnologías con las que se tendría acceso a la información aún más rápido y de mayor seguridad. Se podrían hacer computadoras que prototípicamente han comenzado a llamar ordenadores cuánticos.

Sin embargo, como dijo la doctora Lene Hau, una de las pioneras en iniciar esa serie de experimentos con la luz y el BEC:

Hablando de los experimentos…

“Lo hicimos porque teníamos curiosidad acerca de este nuevo estado de la materia. Queríamos entenderlo para descubrir todas las cosas que se pueden lograr con eso”.[ref]“We did them because we are curious about this new state of matter,” she says. “We wanted to understand it, to discover all the things that can be done with it.” Lene Hau.[/ref]

Lene Hau
Doctora Lene Hau. Foto: Cortesía de Justin Ide-Harvard News Office

En otras palabras, más allá de las ventajas tecnológicas, los científicos hacen eso para entender mejor de qué se trata todo y hacer volar su creatividad. La tecnología de las computadoras cuánticas es irrelevante si sólo se busca hacer negocio.

Otra forma de reducir la velocidad de la luz fue gracias a un creativo experimento realizado en Glasgow por el profesor Miles Padgett, el doctor Daniel Giovannini, entre otros colegas. Con ayuda de una “máscara”, que es un dispositivo de cristal líquido controlado por software, han logrado reducir la velocidad de la luz. La novedad en este experimento es que la medición  se puede llevar a cabo al nivel de un solo fotón y no de un haz de luz como en el experimento con BEC.

Muy brevemente, el experimento consiste en el disparo de un haz de luz. Ese haz de luz se podría comparar con un pelotón de ciclistas como cuando compiten en los juegos olímpicos en un velódromo, cuando todos salen juntos. Cada ciclista representa un fotón.

El pelotón en conjunto se mueve a una velocidad constante como si fuera una nube de bicicletas y personas; así como el haz de luz se mueve a su propia velocidad: la velocidad de la luz. Sin embargo, no todos los ciclistas dentro del pelotón viajan a la misma velocidad, algunos se rezagan por cansancio o para tomar un poco de agua. De igual manera, su experimento consiste en que uno de los fotones atraviese la máscara, ésta le provocará un cambio de forma y el fotón se rezagará; llegando por millonésimas de metro detrás de un fotón que no pasó por la máscara.

La comunidad científica está intrigada porque curiosamente el fotón sigue manteniendo una velocidad atenuada aún después de haber dejado la máscara atrás. Lo que hace que consideren que quizá sea posible manipular a la luz más de lo que creían.

Ya para concluir está pequeña nota sobre la luz y su fantástica e insuperable velocidad. Hay una nueva teoría que están poniendo a prueba físicos teóricos del Colegio Imperial de Londres. El profesor João Magueiro y sus colegas postulan que en la infancia temprana del universo la luz era todavía más veloz. Es como si poco a poco la luz se estuviera “agotando”. Aunque en realidad se deba, más bien, a lo distinto que era todo pocos instantes después de la gran explosión (recuerden, esas cosas inimaginables cuánticas).

La teoría se está evaluando y posiblemente pronto tengamos noticias de si la teoría se descartó o, por el contrario, fue confirmada. Ambas cosas son de suma importancia, pues en caso de descartarse, la teoría que goza de mejor reputación, que es la teoría de la Inflación, sería más sólida; pues ya de por sí gracias a ella se puede explicar el problema del horizonte y cosas pertinentes al nacimiento de nuestro universo (el Big Bang). Pero si se confirma, será un gran paso que quizás cause otro gran revuelo dentro de las noticias científicas. Como sucedió no hace mucho con el Boison de Higgs en el CERN[ref]Organisation Européenne pour la Recherche Nucléaire.[/ref]. Pues significaría que al contrario de lo que Einstein había propuesto, la luz es menos invariable de lo que pensábamos.

¡Así que la luz y su increíble velocidad aún tienen mucho qué decir y con qué maravillarnos!

 

Vía láctea
Panorama de la Vía Láctea Créditos de imagen: ESO/S Brunier


Para más información consulta los siguientes enlaces:

http://news.harvard.edu/gazette/story/1999/02/physicists-slow-speed-of-light/

http://www.pbs.org/wgbh/nova/blogs/physics/2015/02/brief-history-speed-light/

http://www.bbc.com/news/uk-scotland-glasgow-west-30944584

http://www3.imperial.ac.uk/newsandeventspggrp/imperialcollege/newssummary/news_24-11-2016-10-12-58

https://medium.com/starts-with-a-bang/breaking-the-speed-of-light-aa84c879f31d

http://www.pbs.org/wgbh/nova/physics/faster-than-light.html

 

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